Hoy 8 de marzo 2024, cálida mañana de viernes. Trafico por todos lados, como cada mañana, pero con un toque morado por todos lados en las ropas de muchas mujeres que van apuradas a agarrar el camión. Muchas empresas no te dan el día para ir a marchar, así que las que debemos ir a trabajar, vamos con el color representando este día. Empezamos la mañana laboral con una galleta y la «felicitación» de solo un compañero hombre, que claramente no tiene idea que este día no se festeja. Por su puesto que ya no me quedo callada y le comente «este día no se felicita, se conmemora» y dije un poco de lo que el 8m representa junto con el apoyo de solo una compañera.

Por suerte fue el único hombre que dijo eso… hasta la hora de salida, cuando una compañera mujer, nos felicita a todas por que «somos la creación más bonita de Dios»… repetí lo mismo que a mi compañero, más la señora me ignoro. Llega mi hora de salida, y decido caminar por el paseo Santa Lucía hacia la explanada del Palacio de Gobierno, con unas pequeñas paradas en mente. En el camino me topo a otra compañera del trabajo, nos saludamos y comenzamos una conversación sobre este día, ya que me pregunto si iré a la marcha. Me comenta que ella y su hija han querido ir. Pero les da miedo. Creo que a todas nos da miedo, pero ir acompañadas de infantes debe sentirse más temeroso. Le conté que de verdad la marcha y estancia en la explanada es muy emotiva, es bonita y bastante dura, triste, sobre lo que le pasa a las mujeres en nuestro país. Y es algo que debemos tener consciente, por lo cual es importante asistir a la marcha del 8m. La invite ir con su hija, aunque sea a las orillas de la explanada, a escuchar y gritar por las que ya no están y por nosotras.
Continúe mi camino, pase a barrio antiguo a comer algo y a la tienda de mis amigues, con quienes siempre he contado su apoyo y cada marcha me hacen saber que cualquier situación en la que me llegue a sentir en peligro puedo correr hacia elles. Seguí hacia el teatro de la ciudad, el punto de encuentro que quede con mis amigas. Pero escucho la marcha. ¿Empezó más temprano? Continuamos hacia la explanada. Me sorprendió las pocas mujeres que había. El año pasado ni siquiera me podía mover. Y ahora había bastante espacio. En efecto, la marcha había empezado, encontré a otras amigas y me comentaron lo mismo, se movilizaron más temprano. La ruta de ahora fue más corta que las anteriores. Así que no tardaron en llegar a la explanada. Todas nos acercamos a los pies del Palacio de gobierno a gritar y exigir justicia. El bloque negro junto a chicas de colectivos y organización comenzaron a pedir que se retiraran hacia atrás o a los costados a mujeres quienes llegarán infantes. Y se hicieron mas fuertes las protestas, comenzó «el nuevo Nuevo León es feminicida» que se escuchaban al unisonido, no faltaron las rimas de «Mariana no es aliada, es peivilegiada» de la misma sustituyendo el nombre por «samuel». Y entre todas frente al palacio, no… más bien frente a las barreras de «proteccion» en color negro, ya llenas de pancartas exigiendo justicia, respeto y seguridad. Fotos de agresores e imágenes de nuestras desaparecidas. Todas empezamos a gritar «tiene miedooo, tiene miedoooo» con un tono burlón hacia el palacio por esas estúpidas barreras. Protegen más sus paredes que a las mujeres!.
No faltaron los gritos de «que arda, que arda, que arda el palacio!» Lo cual empezaron a quemar carteles. Una imagen bastante bonita a mi parecer. Todo con mucho cuidado, las chicas del bloque negro nos pedían que nos hiciéramos hacia atrás, nos cuidan más ellas que los policías detrás de esas barreras.
Entre todas nos pasábamos carteles para hacerse notar más el fuego. Y seguimos gritando, «No somos una, no somos diez pinche gobierno, cuéntanos bien!», «no se va a caer, lo vamos a tirar!» , «se va acabar, se va acabar, se va acabar este sistema patriarcal!». Nadie nos podría parar de gritar por las que ya no están, por las madres buscadoras, las infancias corrompidas. Gritar por el derecho al aborto. Gritar por nosotras. Todas juntas en esa hermandad que nos ha unido más por las injusticias de nuestro país.
Parecía despertar de un sueño pesado el caminar alejándonos del palacio, cansadas, con algo de hambre y sed. Buscando la ruta más segura para retirarnos a nuestros hogares. Al caminar hacia el camión una señora nos alcanzó a lado nuestro, quien también venía de la explanada. Nos preguntó «¿Siempre se pone así? Es la primera vez que vengo» A lo que respondí «La verdad me sorprendió un poquito que no hayan quemado más » se río poquito y nos hace otra pregunta «no les da miedo?»… nos miramos una amiga y yo, y ambas casi al mismo tiempo dijimos «si», a lo que continúe «pero aun con miedo, seguiremos asistiendo» y mi amiga siguió «no hay de otra, hay que venir a exigir y hacer ruido. Para que por favor usted siga asistiendo» La señora solo nos sonrió, y continuo su camino. Queríamos creer que se sintió orgullosa de nosotras y espero también de ella.
Ya se hacia más noche, me despedí de mis amigas, y todas nos decimos «nos avisas cuando llegues, comparte tu ubicación» de estar en un ambiente de apoyo y hermandad donde nos sentimos seguras, nos abruma el camino a casa, por que, nada cambia de la noche a la mañana, y debemos cuidarnos entre nosotras.
Todas llegamos con bien, al llegar a mi casa, me recibió mi papá preguntándome como me fue y si estaba bien, y mi mamá dándome un abrazo pidiéndome le cuente mi día. Los cual es bastante parecido a lo que escribí.
Espero todas hayan tenido una buena experiencia en la marcha del 8M, y estemos de nuevo todas juntas el siguiente año. Recuerden, no están solas.
Magda R. ✨️


Deja un comentario