Hermila Galindo, pionera del feminismo en México

En la historia de México hay figuras cuyos aportes trascienden su tiempo, dejando una huella imborrable en el panorama sociopolítico de la nación. Entre estas luminarias se encuentra Hermila Galindo, una feminista pionera cuya incansable defensa de los derechos de las mujeres transformó el curso de la sociedad mexicana a principios del siglo XX. La inquebrantable dedicación de Galindo a la causa de la igualdad de género, junto con su notable intelecto y coraje, le valieron un lugar como una de las figuras más influyentes del movimiento feminista de México.

Temprana edad y educación:

Hermila Galindo nació el 2 de junio de 1886 en la ciudad de Pueblo Nuevo, Durango, México. Criada en un hogar modesto, mostró una curiosidad intelectual excepcional desde una edad temprana, mostrando un gran interés por la literatura, la política y la justicia social. A pesar de las normas predominantes que restringían las oportunidades educativas de las niñas, la sed de conocimientos de Galindo la llevó a dedicarse fervientemente a la educación.

Las actividades académicas de Galindo finalmente la llevaron a la Ciudad de México, donde se matriculó en la Escuela Nacional Preparatoria. En la bulliciosa capital, se encontró en medio de un ambiente intelectual vibrante, interactuando con ideas progresistas que moldearían profundamente su visión del mundo. El tiempo que Galindo pasó en la Ciudad de México la expuso al floreciente movimiento feminista, encendiendo en ella una pasión por desafiar las arraigadas normas patriarcales que oprimieron a las mujeres en toda la sociedad mexicana.

Activismo y promoción:

La entrada de Galindo al activismo coincidió con un período de importante levantamiento social en México. Las secuelas de la Revolución Mexicana vieron un ferviente deseo de reforma, lo que proporcionó un terreno fértil para que echaran raíces los ideales feministas de Galindo. Reconoció que la lucha por los derechos de las mujeres estaba estrechamente vinculada a movimientos más amplios por la justicia social y la democracia, y emergió como una firme defensora de la igualdad de género en múltiples frentes.

En 1916, Galindo fundó la publicación feminista «La Mujer Moderna», proporcionando una plataforma para difundir ideas feministas y criticar las normas de género imperantes. A través de sus escritos, articuló elocuentemente las injusticias que enfrentan las mujeres en la sociedad mexicana, abogando por el sufragio femenino, el acceso a la educación y los derechos reproductivos. «La Mujer Moderna» sirvió como catalizador para la concientización feminista, inspirando a mujeres de todo México a exigir sus derechos y desafiar las limitaciones sociales.

El activismo de Galindo se extendió más allá del ámbito del periodismo. Participó activamente en círculos políticos, colaborando con destacados reformadores como Francisco Madero y Venustiano Carranza. Sus esfuerzos de cabildeo fueron fundamentales para la inclusión del sufragio femenino en la Constitución mexicana de 1917, un momento decisivo en la historia del feminismo mexicano. A pesar de enfrentar la resistencia de las fuerzas conservadoras, Galindo se mantuvo firme en su búsqueda de la igualdad, haciendo campaña incansablemente por la plena realización de los derechos políticos de las mujeres.

En 1919, Hermila publicó La Doctrina Carranza y el acercamiento indolatino, libro en el que dedica un apartado a la mujer latinoamericana y menciona que ha contribuido con la Doctrina Carranza, a través de efectuar “una constante labor de dignificación y de liberación de la mujer” y pugnando porque las mujeres ocupen el “lugar que en justicia le corresponde en el concierto social”.

La primera mujer en postularse como diputada:

En la Constitución no se aclaraba si una mujer podía ser candidata, así que presentó su postulación a diputada federal por el distrito electoral cinco de la Ciudad de México. En el periódico El Universal se aclaraba, “la Constitución promulgada el 5 de febrero no priva a la mujer del voto ya que establece en su artículo 34 que son ciudadanos de la República todos los que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan además los requisitos de haber cumplido 18 años siendo casados y 21 si no lo eran, y tener un medio honesto de vivir”, y complementaba el argumento, “la Srita. Galindo no está privada para asistir al Congreso de la Unión en calidad de diputado”.

La aspirante continuó con su campaña hasta el día de la votación. Al final de la jornada electoral, un reportero del periódico El pueblo aseguró, “Por esta señorita han aparecido en diferentes casillas más de quince votos firmados por señoritas que se presentaron a votar”. El candidato Ernesto Aguirre Colorado ganó la elección y felicitó a Galindo por aceptar su derrota, lo que ayudó a mostrar a la opinión pública que las mujeres demandaban el voto y la participación en la política.

Legado e Impacto:

El legado de Hermila Galindo resuena en los pasillos de la historia de México y deja una huella duradera en la lucha por la igualdad de género. Sus esfuerzos pioneros sentaron las bases para las generaciones posteriores de feministas, inspirándolas a continuar la lucha por los derechos de las mujeres. La visión de Galindo de una sociedad más equitativa, donde las mujeres estén empoderadas para participar plenamente en la vida política, social y económica, sigue siendo tan relevante hoy como lo fue durante su vida.

Más allá de su papel como pionera feminista, el legado de Galindo se extiende a sus contribuciones como escritora, educadora y activista política. Su perspicacia intelectual y coraje moral continúan inspirando admiración y reverencia, consolidando su estatus como uno de los íconos feministas más venerados de México. Al honrar a Hermila Galindo, no sólo rendimos homenaje a su extraordinaria vida sino que también reafirmamos nuestro compromiso con la lucha continua por la igualdad de género y la justicia social.

Al relatar la vida y el legado de Hermila Galindo, nos encontramos con una mujer de notable coraje, intelecto y convicción. A través de su incansable defensa y compromiso inquebrantable con la causa de la igualdad de género, desafió las arraigadas normas patriarcales de su época, dejando una huella indeleble en la sociedad mexicana. El legado de Galindo perdura como un faro de esperanza e inspiración para todos aquellos que continúan luchando por un mundo más justo y equitativo.

Las quiero ♥

Terri S.


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