
Duermo, nadie me despierta.
Los vientos, las lluvias,
los soles, las lunas:
no me tocan, no me provocan nada.
Porque subsisto en mi mundo irrealista
donde viajo a todos lados,
sin dinero
y ahí todos están alegres.
Al arribar a la realidad
aun veo en el reflejo del espejo juventud,
y con ella voy por el mundo
pisando los desabores con una sonrisa
porque me dormiré mientras viva real,
y me despierte irreal.


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