«Poema a México» de Rita Cetina Gutiérrez

Eres libre por fin, patria querida

cesó el yugo fatal que te oprimía,

para siempre cayó la tiranía,

que tanto tiempo tu recinto holló.

Levántate otra vez y con orgullo

a tus hijos contempla en la victoria…

ciñe sus frentes el laurel de gloria,

conquistado en el campo del honor.

¡Libre eres ya! Después de tanto tiempo

de una constante, ensangrentada lucha,

por todas partes con placer se escucha

de “Libertad” el grito repetir;

ya la bandera nacional triunfante

tremola en todas partes orgullosa…

Mas cubre con su sombra generosa

aun a aquellos que osaron delinquir.

Que si algunos ilusos descarriados,

ambiciosos de glorias y de honores

olvidaron tu enseña y tus colores

por la intrusa bandera del francés

al ver por la traición tu suelo hollado

levantóse entusiasta el pueblo entero,

y el pabellón de Napoleón tercero

cayó roto en pedazos a sus pies.

Así al héroe valiente de Magenta

contempla de tu pueblo ya vencido,

pues siempre puede más un pueblo unido,

que cien tronos o imperios a la vez,

y si ese pueblo con denuedo lucha

por recobrar su libertad perdida,

nada le importa, no, perder la vida,

si su patria después libre ha de ser.

Así los hijos del heroico Anáhuac,

peleando con valor, con arrogancia,

han demostrado a la soberbia Francia

que intentaba su patria esclavizar,

que nada son en Méjico sus leyes,

sus invencibles fuerzas, sus pendones,

pues cubiertos de oprobio, hechos girones

se han marchado muy lejos a ocultar.

Ya no más a las playas mejicanas

guardadas por tan nobles defensores

volverán otra vez los invasores

a quitarles el suelo o la heredad.

¡Méjico es libre! Y su preclaro nombre

de sus hijos la gloria inmortaliza.

El pueblo es grande al fin, y su divisa:

¡Independencia, Patria y Libertad!