Un ser que quiera blandir una espada de dos filos debe ser un maestro cabal del arma blanca sino quiere dañar en su primera tentativa a sí mismo o, lo que es peor, a los demás.
La clave en cada grado es el aspirante mismo, el temor a Dios no es comienzo de la sabiduría el cual es el conocimiento del ser que es la sabiduría misma.
El verdadero ocultismo o teosofía es la gran renunciación del yo.
El espíritu divino cuya conciencia al menos durante la vida de una ser humano en el que se encuentra cautiva se basa y deriva de la mente, que hemos convenido en llamarle alma humana.
La mente es el único eslabón y medio entre el ser terrenal y el yo superior.
Aun a aquel que le gustaría beneficiarse de la sabiduría de la mente universal, deberá alcanzarla mediante su humanidad en su totalidad, sin distinción de raza, color,religión o condición social. Es el altruismo y no el egoísmo aún en su concepción más legítima y noble el que puede guiar al individuo a unir su pequeño yo con los yoes universales. Le verdadero discípulo del ocultismo auténtico debe dedicarse a estas necesidades y a este trabajo si quiere alcanzar la teosofía, la sabiduría y el conocimiento divinos.
El ser físico es el instrumento musical y el ego es el artista que lo toca.
Aunque es la detención que determina, primariamente, si se uso magia blanca o negra, aún los resultados de brujería involuntaria e inconsciente producirán indefectiblemente mal karma.
Según las justas palabras de uno que presumiblemente se sacrifico por la humanidad, angosto es el portal y estrecho es el camino que lleva a la vida eterna.
La iglesia y el Estado jamás han dejado de crucificar a su maestro ideal.
Se nos dice constantemente que le verdadero adepto, el ser desarrollado, debe convertirse en tal, no puede ser hecho. Por lo tanto, el proceso consiste en el crecimiento mediante la evolución y esto debe necesariamente implicar una cierta cantidad de dolor.
La causa principal del dolor estriba en nuestra búsqueda perpetua de lo permanente en lo impermanente.
El fin del aspirante a la sabiduría divina, es entrar en un plano superior de existencia y debe convertirse en un nuevo ser mas perfecto de todo lo que es al momento.
Lo significativo es que las personas menos dedicadas a la sociedad son las mas enfáticas cuando se trata de encontrar fallas.
Los débiles se postran y los orgullosos rezan a los poderes invisibles más poderosos que ellos.
Es la real naturaleza de la entidad espiritual, de nuestro ego, que sigue tejiendo nuevas tramas de vida en la telaraña de la reencarnación sobre el telar del tiempo. Desde el principio hasta el final del gran ciclo de nuestras vidas.
Las quiero ♥
Terri S.


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